La sexualidad, es
constantemente fuente de dificultades personales. Hablamos de un
concepto subjetivo e intimo, que todavía sigue siendo tabú en su
esencia, aunque el acto en sí, se haya convertido en lo que Albert Rams llama “Sexualidad de Consumo”, que viene a ser un acto
mecánico tal como ir al gimnasio.
Frivolizado por las
modas, los anuncios o la pornografía, lejos de conseguir una
naturalización de la sexualidad, solemos sentirnos muy lejos de una
vivencia compleja, holística y esencial de esta.

















