La sexualidad, es
constantemente fuente de dificultades personales. Hablamos de un
concepto subjetivo e intimo, que todavía sigue siendo tabú en su
esencia, aunque el acto en sí, se haya convertido en lo que Albert Rams llama “Sexualidad de Consumo”, que viene a ser un acto
mecánico tal como ir al gimnasio.
Frivolizado por las
modas, los anuncios o la pornografía, lejos de conseguir una
naturalización de la sexualidad, solemos sentirnos muy lejos de una
vivencia compleja, holística y esencial de esta.
Lo primero que quiero decir sobre los celos es que son un estado afectivo NATURAL. No es cuestión de demonizarnos por sentirlos, esta bien. Los celos son involuntarios, ¿la buena noticia? se pueden controlar. Tratar de eliminar los celos sería tan absurdo como tratar de eliminar el amor, el miedo , el enfado o la alegría. El miedo a ser abandonado es una condición humana, aunque los celos no son privativos de la raza humana.
Freud decía:
“se cuentan entre los estados afectivos normales, cuando alguien no siente celos
A todos nos gusta que nos escuchen cuando queremos contarle a alguien cosas que nos preocupan, sentimientos que nos aturden o asuntos que nos parecen importantes, igualmente, cuando los demás acuden a nosotros para compartir sus inquietudes deberíamos saber como estar a la altura de esta situación.
Escuchar nos es mucho mas difícil que hablar, esto es normal, durante toda la vida nos enseñaron a hablar y hablar y opinar y opinar. Pero nadie nos enseño a escuchar, y si lo hizo, posiblemente no lo escuchamos.
Cuando
observamos algo que no nos gusta de nuestra pareja y sentimos
desagrado o rechazo, nos
indica que de alguna manera este aspecto
existe en nuestro interior, si no, no lo veríamos. Ya que lo que
nos
es ajeno nos es invisible o no puede molestarnos.
Nuestro
inconsciente utiliza el mecanismo de la proyección para hacernos
pensar que el defecto esta
fuera, “lo tiene mi pareja, no yo”.
Nos protege.